Empecemos, según una tradición de Oriente, la marihuana es un potenciador sexual, vayan a saber si los orientales sean consumidores recurrentes a este tipo de “afrodisiaco” para tener mayor placer.
Es cierto que muchos estudios y encuestas públicas (por Psychology Today) han arrojado como resultado que la marihuana es un potenciador del deseo sexual e inhibe ciertas conductas, al menos en el 60% de los casos, pero el porcentaje restante ha tenido un efecto contrario. En un punto de vista muy particular creo que se debe a los efectos de esta droga que son los que te hacen olvidar prejuicios, quizás.
¡Cuidado hombres! Según la Universidad de Ottawa, Canadá, el consumo de esta droga atrofia la función eréctil (¿pensaban que drogarse y tener sexo era una combinación perfecta? Pues NO). Esto porque una de las sustancias activas: tetrahidrocannabinol (¿?) hace que se inhiba la función del pene.
No mujeres, no, dejen de reírse que también disminuye la lubricación vaginal y la producción de testosterona, ¿qué quiere decir esto? Pues que básicamente no tendrás apetito sexual ni te excitarás, chale, está pa’ pensarse bien.
¡Uta! Mejor no la consuman porque en el Journal of Sexual Medicine dice que el consumo de la marihuana está asociado con la falta de orgasmos y en los hombres al eyacular puede ser con poco control e insatisfacción general.
Pues creo que me uno a los especialistas que recomiendan no utilizar ninguna droga para conseguir o manipular una experiencia sexual. Mejor échenle ganitas para que el encuentro sea lo suficiente grande en la estimulación para terminar en algo satisfactorio para las dos personas.